Talento, el tren que se le escapa a España

En la era de la globalización y la economía del conocimiento, el talento se ha convertido en un recurso invaluable y codiciado por todas las naciones. España, con su rica historia cultural y su creciente economía, no es la excepción. Sin embargo, el talento parece ser un tren que se nos escapa. La competencia entre Barcelona, Madrid, Málaga y Valencia por liderar las estrategias de atracción del talento es feroz, pero en ocasiones parece que se está confundiendo atraer inversión con atraer talento. Y, en esta confusión, nadie parece tener claro qué es exactamente este intangible llamado talento, cómo se valora, cómo se gestiona y cómo se desarrolla dentro de las empresas y organizaciones.

Las principales ciudades de España compiten no solo por atraer inversiones sino también por atraer talento. Sin embargo, esta competencia se está llevando a cabo principalmente en un plano económico y financiero. Atraer inversión y atraer talento no son necesariamente sinónimos. La inversión puede traer consigo infraestructura y oportunidades, pero el talento requiere un enfoque más holístico que incluya el desarrollo profesional, la calidad de vida y un entorno propicio para la innovación y la creatividad.

La falta de una comprensión clara y una estrategia coherente sobre cómo valorar, gestionar y desarrollar el talento dentro de las organizaciones está llevando a muchas empresas a enfrentarse a fugas de talento, perdiendo así uno de sus recursos más valiosos. Es imperativo que las ciudades y las empresas comprendan que el talento no es solo un recurso económico, sino un motor de innovación y desarrollo sostenible.

Según el artículo de Caixabank Research, la capacidad de innovación de España se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea. Esto es un indicador claro de que, aunque se están haciendo esfuerzos, aún queda mucho camino por recorrer. La innovación es un componente esencial para atraer y retener talento, ya que los profesionales más cualificados buscan entornos donde puedan crecer, aprender y contribuir de manera significativa.

Para mejorar en este aspecto, es crucial fomentar una cultura de innovación en todos los niveles, desde la educación hasta la empresa. España necesita invertir más en investigación y desarrollo, crear vínculos más fuertes entre las universidades y el sector empresarial, y ofrecer incentivos a las empresas que apuesten por la innovación.

Hablar de talento es hablar de personas. Y las personas, mucho más que los balances financieros o los stocks, es lo más dificil de gestionar. Dentro de las organizaciones, es obvio que no todos tienen el mismo nivel de talento. Algunas personas tienen habilidades innatas, mientras que otras las desarrollan a través de la educación o la experiencia laboral. Es vital que las organizaciones identifiquen estos talentos y los ubiquen en roles donde puedan ser más productivos y contribuir de manera óptima a la cadena productiva, de servicios o en su puesto específico dentro de la organización.

Este enfoque no solo maximiza el rendimiento individual y colectivo, sino que también crea un entorno donde los empleados se sienten valorados y motivados. La gestión eficaz del talento es un componente clave para retener a los mejores profesionales y evitar que busquen oportunidades en otros lugares.

A nivel nacional, la Fundación Impulsa Talentum es la única entidad que lidera el estudio y la promoción del talento en España. Han propuesto que Barcelona sea la sede de un observatorio académico y un congreso de especialistas en gestión del talento, apoyado por instituciones como la World Academy of Science and Arts y la Fundación Cultura de Paz, que preside Federico Mayor Zaragoza, entre otras. Sin embargo, en el dinámico entorno actual, ciudades como Valencia, Málaga o Madrid también podrían albergar estos eventos y están al acecho para consolidarse como capitales de la innovación y el talento.

Barcelona, por su parte, necesita hacer más esfuerzos para retener oportunidades como estas. La Capitalidad Europea del Comercio de Proximidad, que ganaron las entidades empresariales de la ciudad en Estrasburgo, después de reuniones con todos los partidos, ahora ve peligrar por la falta de concreción del apoyo económico del Ayuntamiento de Barcelona y ante la aparición de otras candidatas como Ámsterdam o París a acoger esta Capital. Un ejemplo de cómo la falta de estrategias claras puede llevar a la fuga de oportunidades.

Las rencillas internas, el habitual “qué hay de lo mío”, las capillitas urbanitas y la falta de un liderazgo destacado en innovación son obstáculos que España debe superar. Si no potenciamos más la innovación, no solo perderemos oportunidades para atraer talento, sino que también pondremos en riesgo nuestra competitividad a nivel internacional. Hoy, casi lo dejamos todo al clima. Las ferias internacionales que llegan a España buscan infraestructuras, transporte y otros recursos, pero lo que realmente atrae a los mejores talentos son las oportunidades de desarrollo profesional y personal. Aunque España puede presumir de sol, playa y gastronomía, estos elementos no serán suficientes si no invertimos seriamente en innovación y en la creación de un entorno propicio para el talento.

Que España, y en particular Barcelona, se queden con el Congreso Internacional de Talento y el observatorio que promociona Impulsa Talentum, sería algo muy beneficioso para todo el país. Este congreso, apoyado desde instituciones internacionales como el think tank MATTER, o la World Academy of Arts & Science además del World Peace Forum, sería una plataforma para compartir conocimientos, desarrollar estrategias y fomentar la colaboración entre diferentes sectores y regiones. Y entre sectores, porque el talento no es solo tecnología. Es básicamente humanismo transversal, puesto al servicio de los propósitos del bien colectivo, de las organizaciones, de la sociedad.

La pregunta final que debemos hacernos es si permitiremos que esta oportunidad se nos escape. España tiene el potencial para convertirse en un líder en la atracción y retención de talento, pero esto requiere una visión clara, una estrategia coherente y una inversión sostenida en innovación y desarrollo. No podemos darnos el lujo de perder el tren del talento. Es hora de que las ciudades, las empresas y las instituciones trabajen juntas para crear un entorno donde el talento pueda florecer y contribuir al crecimiento sostenible de España, a la vez que lideramos la investigación académica y las buenas prácticas entorno la cultura del talento en las organizaciones.

Albert Torras

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